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Obsolescencia ¿programada?

By 2 noviembre, 2015 8 Comments

Ordenadores, impresoras, móviles… en estos productos se ha reducido la vida útil, Pero esto se puede extrapolar a aparatos del día a día, que al poco de unos años de repente dejan de funcionar. Además sale continuamente al  mercado nuevos modelos más actualizados invitándonos a consumir y generando grandes cantidades de basura electrónica en los países desarrollados. Mientras en un parque de bomberos  de Estados Unidos todavía se usa una bombilla de 1901.
La obsolescencia programada es una estrategia comercial que consiste en la planificación del fin de la vida útil de un producto o servicio, de forma que tras un período de tiempo se queda inservible.  En su origen era una estrategia de marketing que consistía en el diseño de productos con una vida mucho más corta de lo que la tecnología y los productos industriales permiten. El consumidor se ve afectado económicamente al verse obligado a sustituir su producto por uno nuevo.

Historia

No podemos negar que la durabilidad de los productos que usamos es importante desde el punto de vista ambiental. Hasta la segunda mitad del siglo pasado, los aparatos de consumo se consideraban algo que debería durar un tiempo considerable debido a la importante inversión económica en ellos.
En 1932, Bernard London propuso terminar con la crisis económica de la Gran Depresión con la obsolescencia programada. Las fábricas producirían objetos que rápidamente se deteriorarían y que tuvieran que ser sustituidos por otro nuevo y así reactivar el consumo y la industria.
Vance Packard estudio este fenómeno en su obra The Waste Makers e hizo una clasificación de tipos de obsolescencia programada:

  • Obsolescencia de función: se da cuando un producto sustituye a otro por su funcionalidad superior.   bombilla- obsolescencia programada
  • Obsolescencia de calidad: se da cuando el producto se vuelve obsoleto por un mal funcionamiento programado.
  • Obsolescencia de deseo: ocurre cuando el producto, aun siendo completamente funcional, y no habiendo sustituto mejor, deja de ser deseado por cuestiones de moda o estilo, y se le asignan valores peyorativos que disminuyen su deseo de compra y anima a su sustitución.

Otra clasificación de tipos de obsolescencia:

  • Obsolescencia indirecta: es una constante actual. Es que algún producto tecnológico falle y deje inservible al que acompaña o complementa.
  • Obsolescencia funcional por defecto: un componente falla y todo el dispositivo deja de funcionar.
  • Obsolescencia por incompatibilidad: es muy habitual cuando quieres mejorar tu dispositivo tecnológico con avances y son incompatibles.
  • Obsolescencia estética: según modas y exclusividad, ya no sirven ciertos dispositivos porque se quedan anticuados.
  • Obsolescencia por notificación: algún dispositivo del electrodoméstico ya no se fabrica y es imposible reemplazarlo si se estropea.
  • Obsolescencia por caducidad: reducir artificialmente la vida de un producto.
  • Obsolescencia ecológica: justifica el abandono de los aparatos antiguos, aunque en perfecto estado, para promover la compra de nuevos que usan menos energía.

La oferta de producto de alta durabilidad y de servicios complementarios para su uso adecuado como su mantenimiento y reparación, es la opción para un uso más sostenible de los productos que compramos.

Consecuencias

  • Problemas medioambientales como el agotamiento de recursos naturales.
  • El reciclado actual no está preparado para la masa de residuos eléctricos y electrónicos. Además la tendencia es que la basura electrónica en todo el mundo siga aumentando.
  • Explotación de mano de obra. Una creciente demanda requiere reducir costes de producción, con el fin que sustituir el aparato sea más rentable que comprar uno nuevo. Para reducir costes de producción se pueden reducir costes salariales, llegando en algunos casos a vulnerar los derechos humanos.
  • Desperdicio de alimentos. Según datos de la FAO, un tercio de los alimentos para consumo humano se pierde o se desperdicia, lo que equivale a cerca de 1.300 millones de toneladas al año.
  • Efecto rebote;gracias a las nuevas tecnologías para fabricar un producto se necesita menos materia y energía, por tanto, se bajan costes y precios. Con precios más asequibles, mayor población puede acceder a estos productos.

El actual sistema lineal de nuestra economía; extracción, fabricación, utilización y eliminación de los productos, no es compatible con el desarrollo sostenible. En 2002, Michael Braungart y William McDonough  acuñaron el término Cradle to Cradle; es un nuevo enfoque, la eco-concepción. Es la que utiliza las tecnologías actuales desde el mismo diseño de los procesos y los productos para que el consumo sea beneficioso para el planeta basado en los ecosistemas naturales. La eficiencia energética es la pieza fundamental para concienciar y promover la sostenibilidad económica, política y ambiental, dando mayor peso a las energías renovables.
El mejor residuo es el que no se produce. Reduce, reutiliza, repara y recicla.
 

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